La mutación de lo cinematográfico

La mutación de lo cinematográfico

Aparecer en un video y ser visto por miles de personas, dejó de ser un privilegio de personajes famosos. Ahora trasmitir mensajes audiovisuales esta al alcance de la mayoría de la población terrestre, incluso podemos ver en vivo a la tripulación de la Estación Espacial Internacional con solo hacer un clic.

El séptimo arte, nos ha transportado a escenarios impensables desde hace ya un siglo, ha logrado contar millones de historias sobrepasando barreras idiomáticas, culturales e ideológicas. Sin embargo, ha sido un trabajo que involucra a cientos de profesionales, desde luminotécnicos hasta actores.

Libretistas y editores que mancomunadamente cohesionan piezas y entregan una obra de arte completa y magnífica: largometrajes, cortometrajes, filminutos, video instalaciones y otras manifestaciones del universo visual y sonoro que denuncian o insinúan, que alertan o imaginan las posibilidades de esa realidad alterna que nos acompaña en silencio.

No obstante, las cámaras fotográficas de los celulares, cada vez más avanzadas y precisas han abierto otra puerta para aquellos que no se han especializado en filmar o retratar. En las redes sociales circulan cortos con millones de visitas, de decenas de ciudades del mundo, bien estructurados, narrando historias que nos alejan de los lugares comunes de Hollywood y giran los ojos de los espectadores a nuevos paisajes, nuevas lenguas y costumbres locales que traspasan el sentido del ser universal.

El arte cinematográfico nos conecta y ahora lo hace mutando su técnica pero conservando su esencia más básica: comunicar emociones.

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